El 1 de agosto de 1975, en Helsinki, los jefes de Estado y de gobierno de 35 naciones firman el Acta Final de la Conferencia sobre la Seguridad y la Cooperación en Europa (CSCE). Todos los países europeos (excepto Albania), más Estados Unidos y Canadá, se adhieren al acuerdo.

Los diez principios de Helsinki

El Acta Final establece diez principios fundamentales para las relaciones entre Estados:

1. Igualdad soberana y respeto de los derechos inherentes a la soberanía
2. Abstención de la amenaza o el uso de la fuerza
3. Inviolabilidad de las fronteras
4. Integridad territorial de los Estados
5. Arreglo pacífico de las controversias
6. No intervención en los asuntos internos
7. Respeto de los derechos humanos y las libertades fundamentales
8. Igualdad de derechos y autodeterminación de los pueblos
9. Cooperación entre los Estados
10. Cumplimiento de buena fe de las obligaciones de derecho internacional

Significado histórico

El acuerdo fue inicialmente visto como una victoria soviética, ya que parecía legitimar el control de Moscú sobre Europa del Este. En realidad, las cláusulas sobre derechos humanos (la "tercera cesta") se convirtieron en una herramienta fundamental para los disidentes en los países comunistas y contribuyeron al colapso de la URSS.

Relevancia actual

La Unión Soviética — y posteriormente Rusia como Estado sucesor — firmó y se comprometió a respetar estos principios. Las acciones rusas en Georgia (2008), Crimea (2014) y la invasión de Ucrania (2022) violan directamente los principios II, III y IV del Acta de Helsinki:

- Principio II: "Los Estados participantes se abstendrán de la amenaza o el uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de cualquier Estado"
- Principio III: "Los Estados participantes consideran inviolables todas las fronteras mutuas y las fronteras de todos los Estados en Europa"
- Principio IV: "Los Estados participantes respetarán la integridad territorial de cada uno de los Estados participantes"

El Acta de Helsinki no es un tratado legalmente vinculante, pero representa un compromiso político solemne. Su violación sistemática por parte de Rusia socava todo el sistema de seguridad europeo construido después de la Guerra Fría.